Coordinación Juan Salvador Victoria Mas (UMA)
El ocio remite -en su primera acepción según la RAE- a la cesación del trabajo, a la inacción o la total omisión de la actividad. Y por supuesto, no es fundamentalmente eso lo que se plantea en un espacio en el que las fronteras entre el trabajo y esos otros ámbitos de lo humano son cada vez, como todas las fronteras en la sociedad transmoderna (Magda), más líquidas (Bauman)…
Los ámbitos de la diversión y el entretenimiento participan de forma creciente de la cultura de lo “snack”, de lo ligero. Y en tiempos más recientes se desarrollan especialmente en ámbitos de movilidad y de redes sociales…
Por cierto, en su tercera acepción, el ocio hace referencia a una diversión u ocupación reposada especialmente en obras de ingenio, en la línea de lo que proclama el movimiento slow y ese reciente “elogio de la lentitud” (Carl Honoré) que tantas pistas nos puede dar acerca del plano del deber ser, tan lejos del actual ser.



