Coordinación
Juan José Perona (UAB)
Mercedes Quero (UCM)
Un escenario en el que resulta especialmente interesante evaluar cómo la digitalización incide en la construcción mediática de la actualidad, de la opinión pública, o, incluso, de la imagen de marca de cualquier empresa o institución, pero también en la emergencia de actores y figuras profesionales nacidos como consecuencia del desarrollo de Internet. En este sentido, es preciso analizar, por ejemplo, la influencia de las redes sociales como Facebook o Twitter, o de las plataformas audiovisuales como YouTube. Del mismo modo, parece oportuno examinar la función de los dispositivos electrónicos no sólo como arma política y movilizadora –así lo demuestran las revoluciones acontecidas a principios de año en varios países árabes-, sino también como principales impulsores de unas formas de relación y consumo mediático que nada tienen que ver con las que imperaban en la era analógica. Esta circunstancia invita, entre otras cosas, a replantear el propio concepto de audiencia y a valorar el impacto y las posibilidades de las modalidades de recepción, que gracias a la portabilidad y a las facilidades de descarga de todo tipo de contenidos desde cualquier lugar y en cualquier momento, ahora se imponen.
La sociedad digital que comunica lo hace sin fronteras ni límites y, con independencia del desarrollo tecnológico que la mantiene en permanente evolución, busca experimentar con nuevas fórmulas de información y expresión. Desde la óptica de los lenguajes, aunque se sigue entronizando la imagen sobre cualquier otro estímulo comunicativo, la sociedad digital abre nuevos horizontes para la creatividad y la innovación escrita y sonora, los cuales necesitan ser conocidos y explorados.



